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Bangkok nos pareció una ciudad segura y mucho más fácil de lo que imaginábamos antes de llegar. Estuvimos allí al principio y al final de nuestro viaje por Tailandia, en agosto y septiembre de 2022, y no sufrimos ningún engaño. Aun así, en las zonas más turísticas se repiten unas cuantas situaciones que conviene reconocer.
No hace falta recorrer la ciudad con desconfianza. La mayoría se evitan con tres hábitos muy sencillos: comprobar vosotros mismos si un lugar está abierto, acordar el precio antes de subir y no aceptar planes que os propone alguien que se acerca por la calle. Estos son los 8 timos en Bangkok que sí llevaríamos apuntados.
8 timos en Bangkok y cómo evitarlos
1. «El Gran Palacio está cerrado»
El guion es sencillo: cerca del Gran Palacio, Wat Pho o Chinatown, alguien se ofrece a ayudar y asegura que ese día no podéis entrar por una ceremonia, un festivo o un horario especial. Después propone otro templo, un tuk-tuk barato o una tienda que «solo abre hoy».
Qué haríamos: dar las gracias y seguir hasta la entrada. El Gran Palacio publica sus horarios y entradas en su web oficial; si hay un cierre real, lo comprobaréis allí. Nosotros entramos sin problema el 22 de agosto de 2022.

2. El tuk-tuk baratísimo que acaba en varias tiendas
Os ofrecen un recorrido por varios templos por una cantidad ridícula. El trayecto es barato porque el conductor recibe una comisión por llevaros a una sastrería, una joyería o una tienda de recuerdos. Podéis perder media mañana y acabar soportando bastante presión para comprar.
Qué haríamos: parar nosotros el tuk-tuk, decir un único destino y acordar el precio total antes de subir. También dejaríamos claro «direct, no shopping». Si el conductor insiste en añadir paradas, buscaríamos otro.

3. El taxi sin taxímetro y los conductores no oficiales del aeropuerto
En la ciudad, algunos conductores intentan cerrar un precio alegando que el taxímetro no funciona. En el aeropuerto pueden acercarse personas ofreciendo un coche antes de llegar a la parada oficial. El problema no es coger taxi, sino aceptar un servicio sin saber qué vais a pagar.
Qué haríamos: pedir el taxímetro antes de arrancar o utilizar una app con el precio visible. En Suvarnabhumi y Don Mueang seguiríamos los carteles de taxi público. La tarifa oficial de Bangkok contempla el taxímetro y un suplemento de 50 THB al salir desde la cola oficial del aeropuerto; los peajes se pagan aparte.
4. Gemas, trajes y supuestas oportunidades de inversión
Una conversación casual termina en una joyería o sastrería donde aseguran que existe una promoción del Gobierno, una feria especial o una piedra que podréis revender en Europa. Puede que el producto exista, pero la urgencia, la historia y el valor prometido forman parte de la venta.
Qué haríamos: no comprar nada que no estuviéramos buscando. Si queréis un traje, comparad establecimientos y opiniones por vuestra cuenta. Y si no sabéis valorar una gema, no la tratéis como inversión por mucho certificado que os enseñen.
5. El mercado flotante y los extras que nadie os explicó
El mercado flotante más famoso, Damnoen Saduak, está a unos 100 km de Bangkok y casi todo el mundo va en excursión organizada. Es donde más se repite el timo: el tour parece barato, pero al llegar el precio de la barca aparece aparte, cambia según el grupo o resulta que se paga por embarcación y no por persona. Durante el recorrido, el barquero para en los puestos que le dan comisión, y algunas excursiones añaden paradas que no estaban en lo que reservasteis y que se cobran al final.
Durante el viaje coincidimos con unos españoles que habían contratado una de estas excursiones. Nos contaron que, en mitad del tour, los llevaron a un sitio donde prácticamente les obligaron a disparar y a hacer otras actividades por el estilo que nadie les había mencionado al reservar. Al final les presentaron la cuenta y tuvieron que pagar muchísimo dinero: una estafa en toda regla. A nosotros no nos pasó, porque nos saltamos el mercado flotante, y no todas las excursiones son así, pero su historia es justo lo que hay que evitar.
Qué haríamos: reservar solo una excursión en la que quede por escrito qué incluye (la barca, las entradas y las paradas) y cuánto cuesta en total, preguntar el precio de cualquier actividad antes de participar y no aceptar paradas nuevas sobre la marcha. Si no os lo dejan claro, no entréis. Lo mismo vale en los muelles del Chao Phraya: si alguien os dice que el barco público no sale y os ofrece una lancha privada, id a la taquilla oficial.

6. El cambio mal dado o una conversión desfavorable
Al principio todos los billetes parecen iguales y es fácil no detectar que falta dinero en la vuelta. En cajeros y datáfonos puede aparecer además una conversión a euros que parece cómoda, pero cuyo tipo de cambio suele ser peor que el de vuestra tarjeta.
Qué haríamos: contar los baht delante del mostrador, llevar billetes pequeños y elegir siempre pagar o retirar en moneda local. En un cajero, revisad la comisión mostrada antes de confirmar; cambia según el banco y la tarjeta.
7. La falsa oficina oficial de turismo
Algunas agencias utilizan rótulos como «Tourist Information» o un aspecto institucional para vender billetes y excursiones. El comercial puede asegurar que el tren está completo, que vuestro hotel ha cerrado o que solo queda un paquete mucho más caro.
Qué haríamos: no comprar por la presión del momento. Comprobad el trayecto en la web del operador, preguntad en vuestro alojamiento y comparad al menos dos opciones. Una oficina de información informa; una agencia que intenta cerrar la venta en ese instante está vendiendo.
8. La entrada barata a un espectáculo y la cuenta imposible
En algunas zonas de ocio ofrecen entrar gratis o con una consumición muy barata. Dentro aparecen cargos que nadie explicó: entrada, bebida obligatoria, servicio o propina. El conflicto llega al intentar salir, cuando la presión para pagar es mucho mayor.
Qué haríamos: no entrar a ningún local captado desde la calle si el precio completo no está claro. Si una situación se complica, evitad enfrentaros y llamad al 1155 de la Policía Turística, que ofrece ayuda a viajeros.
Los descuidos y los carteristas no son exclusivos de Bangkok. En mercados, estaciones y zonas de fiesta llevaríamos el móvil y la cartera en un bolsillo cerrado. Tampoco entregaríamos el pasaporte como fianza para alquilar una moto o una moto de agua: haríamos fotos del vehículo, dejaríamos los daños anotados y buscaríamos otra empresa si exige el documento original.

Lo que vivimos nosotros en Bangkok
Llegar con estas ideas claras nos permitió movernos con tranquilidad desde el primer día. No nos timaron en ningún momento, y en buena parte fue porque sabíamos qué esperar. Esto es lo que nos pasó de verdad:
- Entramos al Gran Palacio sin problema. Lo visitamos el 22 de agosto de 2022 y estaba abierto y lleno de gente, como cualquier otro día. Es justo la zona donde se repite el timo del «hoy está cerrado», así que ir directos a la entrada es la mejor defensa.
- Grab para casi todo. El precio sale en la app antes de pedirlo, se paga lo que dice y no hay que regatear. Entre seis personas, además, salía baratísimo.
- Un tuk-tuk regateado. El segundo día cogimos un tuk-tuk por Chinatown, pero lo buscamos nosotros, dijimos adónde íbamos y regateamos el precio antes de subir (no apuntamos cuánto pagamos). Ni paradas en tiendas ni sorpresas.
Taxis, el río, el mercado flotante y el dinero
- El taxi de llegada, de diez. Llegamos de madrugada, fuimos en taxi desde el aeropuerto y nos tocó un taxista majísimo.
- El taxi del último día, lo más complicado. Conseguir un taxi hacia el aeropuerto nos costó mucho más de lo que esperábamos. No fue un timo, pero sí una lección: pedid el Grab o preguntad en el hotel con margen, que a última hora es cuando os pueden pedir lo que quieran.
- El río, sin líos. Cruzamos en el ferry del Wat Arun al Wat Pho y vimos el atardecer desde un barco por el Chao Phraya sin ningún problema.
- Nos saltamos el mercado flotante. La excursión nos salía por unos 50 € por persona y toda la mañana, no teníamos tiempo y lo que habíamos leído sobre sus timos terminó de convencernos. Después, lo que nos contaron aquellos españoles (os lo explicamos en el punto 5) nos confirmó que acertamos.
- El dinero. Cambiamos unos 30 € en el aeropuerto, lo justo para llegar al centro (uno de nuestros amigos lo resumió diciendo que el aeropuerto «es un timo, pero necesario»), y el resto en casas de cambio de la ciudad. En 2022 el cambio estaba en unos 34,5 THB por euro, lo que marcaba la casa de cambio de Chiang Mai de la foto.

Fuera de Bangkok: Krabi, Chiang Mai y Koh Samui
Fuera de Bangkok, en Krabi, nos llevamos más de un vacile de los taxistas, que forma parte del paisaje en las zonas de playa. Los cocos que compramos en Ao Nang, en cambio, los pagamos sin regatear: no todo es un timo, y no merece la pena pelear cada baht. En Chiang Mai nos hicimos fotos con monjes en un templo, y alquilamos moto allí y en Koh Samui siguiendo las precauciones de arriba. Tenéis la ruta completa en nuestro itinerario de Tailandia en 15 días.
Cómo evitar los timos en Bangkok: reglas básicas y precios de referencia
Si tuviéramos que resumir todo el post en unas pocas reglas para evitar los timos en Bangkok, serían estas:
- Precio antes de subir, siempre: en tuk-tuks, long-tails y cualquier servicio sin tarifa fija.
- Grab o taxímetro: si el taxista no quiere poner el taxímetro, bajad y pedid otro.
- En el aeropuerto, solo la parada oficial de «Public Taxi» o el Airport Rail Link.
- Ignorad a quien os diga que algo está cerrado sin que le hayáis preguntado.
- Nada de gemas ni «oportunidades únicas» que salgan de una conversación en la calle.
- El pasaporte, con vosotros: no lo dejéis como fianza en ningún alquiler.
- Contad el cambio y llevad billetes pequeños.
- Guardad el número de la policía turística: es el 1155, según la Policía Turística de Tailandia.
Precios de referencia y código de vestimenta
Y estos son los precios de referencia que os ayudarán a detectar cuándo algo está inflado (son orientativos y conviene comprobarlos antes del viaje):
Para el Gran Palacio, además del precio, tened en cuenta el código de vestimenta: hombros y rodillas cubiertos, nada de ropa transparente ni muy ajustada. Si llegáis mal vestidos no os dejarán pasar, y es otra excusa que usan los del «hoy está cerrado» para desviaros. Para cambiar dinero, comparad el tipo anunciado y el importe final en varias casas de cambio; no deis por hecho que una oficina del aeropuerto o una marca concreta será siempre la mejor.
Seguro de viaje por si os roban
Por último, un seguro de viaje no os librará de un timo, pero sí os cubre si os roban el móvil o la cartera, o si tenéis un accidente con la moto. Nosotros viajamos con IATI: nos costó 327,41 € para los seis, unos 54,57 € por persona para los 15 días. Tenéis más detalles en nuestra página de seguros de viaje.
Para la parte de qué ver y cómo organizar los días en la ciudad, tenéis nuestro post de qué ver en Bangkok en 2 días, donde contamos los templos, Chinatown y el río tal y como los vivimos.
Si estáis preparando el viaje, también os puede servir lo que contamos sobre cuánto nos costó el viaje, los requisitos para entrar en Tailandia y qué ver en Chiang Mai.
Preguntas frecuentes sobre los timos en Bangkok
Preguntas frecuentes: 8 timos en Bangkok que conviene conocer
Sí. Nosotros nos sentimos seguros en todo momento. Lo que abunda no es la delincuencia violenta sino los timos a turistas, casi siempre con tuk-tuks, taxis, tiendas y mercados, y se evitan fácilmente si los conocéis antes.
El de «hoy el Gran Palacio está cerrado»: alguien os dice que el templo está cerrado y os ofrece un tuk-tuk baratísimo que acaba en joyerías y sastrerías con comisión. Comprobad siempre vosotros mismos la entrada.
Muy pocos días al año, por ceremonias oficiales, y se anuncia en su web oficial. Nosotros entramos sin ningún problema en agosto de 2022. Si un desconocido os dice que está cerrado, id a la entrada y comprobadlo.
Nosotros usamos Grab para casi todo porque ves el precio antes de pedirlo y no hay que discutir. Los taxis con taxímetro también son baratos, pero tenéis que pedir que lo pongan y bajaros si se niegan.
En mercados, tuk-tuks y barcas sin tarifa fija, sí: el primer precio para turistas suele estar muy inflado. En tiendas con precio marcado, 7-Eleven o centros comerciales no se regatea.
Mantened la calma, no paguéis multas sin recibo y pedid ayuda a la policía turística llamando al 1155. Si os roban algo, pedid una denuncia para el seguro de viaje.
